Operación pañal

Esta entrada ha tenido muchisimas visitas en blogger, por eso la copio, tal cual, en el nuevo blog! 🙂

Como muchos sabéis, niñamolona cumplió 2 añitos en abril (sí, lo sé… aún no he colgado la entrada sobre la fiesta que celebramos…)

El caso es que desde Navidades que la peque, que ya no es tan peque, nos pedía sentarse en el orinal, y algunas veces hacía pipí! Como se suponía que “aún no tocaba” nos lo tomamos como un juego y listos… y la verdad es que yo pensaba dejarlo para el verano y aprovechar las vacaciones para meternos en el “fregao”.

Sí, ése era mi plan… hasta que, después de semana santa, niñamolona decidió que no quería hacer nada en el orinal, que las deposiciones se hacían en el pañal! OMG! Aquí es donde comprendí que, por comodidad de malamadre, había hecho que nuestra buenahija desaprendiera algo… y tenía que remediarlo sí o sí.

Ése mismo fin de semana hablé con ella y le dije que la iba a ayudar pero que íbamos a intentar que hiciera todas sus cositas en el orinal.

Planté el orinal de limobebé en el comedor y le quité el pañal a Clàudia. A lo mejor, algunas os preguntáis porqué me lancé así, exisitiendo unos maravillosos pañales que se suben y bajan cual braguitas y evitan el tener que utilizar el mocho… Bien, es una opinión personal, pero creo que es bueno que se mojen, que vean lo que pasa cuando se escapa el pipí. No pasa nada, no hacen nada malo, están aprendiendo, se les cambia y listos, pero es positivo que lo experimenten.

El primer finde fue… desastroso, creo que de todos, cayeron dos en el orinal. Eso sí, la fiesta que montamos por esos dos, fue memorable!

El lunes le dije a la educadora de la guardería lo que habíamos hecho y me dijo que la iría poniendo en la guarde también. Durante ésa semana, en cuanto llegábamos a casa la pequemolona iba sin pañal, y celebrábamos cada triunfo y arreglábamos cada escape con una sonrisa. (Creemos mucho también en el refuerzo positivo y en no regañar en este proceso)

Ése fin de semana nos fuimos a “playear”, y fue genial! En todo el fin de semana, se le escaparon 2 pipís. Maravilloso, así que el lunes la llevé sin pañal y le dije a la profe que hiciera lo que creyera oportuno. (Entiendo que no es lo mismo tener una, que tener 18…) En el mail informativo diario, leí (mientras notaba que me subían los colores) que se había hecho 4 pipí fuera! Y 0 dentro! Seguro que se pensó que me había inventado una trola de las buenas con lo del control de Claudia… Me dijo que le pondría pañal, para evitar que la niña sufriera cuando se le escapaba (le hice caso y no quise abrir debate, ella es la que la tiene de 9 a 5)

Al día siguiente Claudia pidió todos y cada uno de los pipís. Y la semana transcurrió sin incidentes. Llevamos así ya 2 meses, cómo pasa el tiempo… Nos hemos ido a La Rioja, hemos ido a cumples, a comer por ahí, a pasear, en definitiva, vida normal, con un acompañante más: su orinal! jajaja

Yo pensaba que era una friqui yendo así por la vida, pero resulta que es más habitual de lo que pensábamos y todos han pasado por esta época… Así que me aplico el refrán “mal de muchos, consuelo de tontos” y me siento muuuuucho mejor.

Hoy hemos querido dar un paso más, niñamolona ya tiene su wc adaptado. Lo hemos comprado en imaginarium.

Ella está feliz de usar el lavabo de mayores y nosotros también de verla crecer!

Actividad Molona con el monstruo de colores

Para el segundo cumple de nuestra niñamolona, una buena amiga le regaló el libro “El monstre de colors” de Anna Llenas.

Hacía tiempo que sabía que era un libro que tenía que estar en la biblioteca de nuestra peque y por fin lo teníamos.

Tenía también muy claro que quería hacer con Clàudia una actividad relacionada con este monstruito y así trabajar con ella las emociones.

Al cabo de un tiempo salió a la venta el peluche del cuento. Para acabar de redondear el producto!

Ayer, por fin, niñamolona, papámolón y la que os escribe, pudimos leer el cuento y hacer la actividad.

Aquí tenéis la lista de lo que utilizamos:

 

1- Libro “El monstruo de colores” 2- Peluche del cuento 3- Lanas de colores (Tiger) 4- Botes transparentes (Conesa) 5- Borlas de colores 6- Cintas de colores.

 

Con lanas de los mimos colores que las emociones que presenta el cuento, lié al peluche. Lo deje metido en un buen lío de emociones.

Empezamos a explicarle el cuento a Clàudia y a medida que íbamos descubriendo emociones, le quitábamos el hilo de lana al monstruo y metíamos la emoción en un potecito. Así ordenamos la Alegría, la Tristeza, el Miedo, la Calma, la Rabia y el amor.

Debo reconocer que me sorprendió que incluyera la calma y el amor. Tengo mis dudas sobre estos dos conceptos. Después de haber hecho un estudio sobre las emociones para trabajar con los niños del cole. (Más adelante compartiré cositas con vosotros) He sabido que las emociones básicas son 6, sí, SEIS: Alegría, Tristeza, Miedo, Rechazo, Ira y Sorpresa. Ésta última en realidad es la primera dado que ante cualquier input que recibimos, aunque no nos sobresaltemos, la sentimos. Sentimos la sorpresa del input que activa nuestro cerebro y, dependiendo de la fuente y condición del input, nos lleva a una de las otras emociones. Obviamente hay cientos de emociones,  y si no, mirad el libro “Emocionario“; pero todas ellas se clasifican en las 5 básicas. Todo esto viene para confesaros que para mi la calma, es la armonía de todas las emociones y el amor, una emoción secundaria que proviene de la Alegría y, a la vez, un sentimiento. Pero eso es harina de otro costal hoy…

Así que no me enrollo más y os dejo con las fotos de la actividad que hicimos ayer!